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CONCLUSIONES

Resulta difícil establecer unas conclusiones –y esto no es un tópico– cuando se ha tratado en estas jornadas sobre cuestiones y manifestaciones tan diversas de la cultura tradicional. Pero es posible establecer unos puntos comunes con los que todos, más o menos, podemos sentirnos identificados.

Hemos puesto en contraposición –y apuntado la necesidad de su definición– conceptos como “folclore”, “tradición cultural” o “cultura tradicional”. Posiblemente, son términos que rozan un mismo campo semántico y se complementan en diferentes aspectos etnomusicológicos, relativos a la indumentaria, a los relatos de transmisión oral, bailes e incluso a otras manifestaciones populares.

“Lo popular”, que en su momento cumplió una función y que ahora puede cumplir otras, lo hemos de enmarcar en una cronología.

Cuando se estudia, se recupera, se transmite o se manifiesta una tradición popular –como una danza o una música–, no hay que olvidar el contexto en el que nació y para lo que nació. Tampoco ahora debemos de desatender su funcionalidad y posibilitar esa u otras funcionalidades para su pervivencia.

Esta recuperación se puede hacer desde diversos criterios que se han ido exponiendo en las diferentes intervenciones.

Tanto la investigación como la transmisión y enseñanza deben ser realizadas con una metodología rigurosa y clara. Incluso se apunta la necesidad de establecer, en la medida de lo posible, una metodología común dados los campos tan diversos de la cultura tradicional.

Esta cultura tradicional, además de abordarse con ese rigor que exigimos, debe tener en cuenta lo que ofrecen las nuevas tecnologías y las posibilidades de adaptación a los contextos actuales. Tampoco debe descartarse su posible inclusión en el mercado actual.

En un mundo inmerso en un proceso de globalización cabe perfectamente “lo propio”, en realidad debe ser un complemento que, utilizado, apoye esas diferencias (la diversidad para la diversión). Es enriquecedora la existencia de contrastes, a través de estas manifestaciones, que se complementen con el fin de evitar polémicas identitarias que empobrecerían y no cumplirían con una misión: la de construir la personalidad de los pueblos sin que se establezcan barreras entre ellos.

En este sentido, estas “Jornadas: la Cultura Tradicional en la Sociedad del Siglo XXI” han de ser un revulsivo para futuros y frecuentes encuentros que deben contar con el apoyo de organismos e instituciones, y que posibiliten el encuentro de los estudiosos.

Cabe aquí el agradecimiento al Aula de Cultura Tradicional Valenciana, adscrita a la Universidad Politécnica de Valencia, por propiciar el inicio de un camino que deseamos seguir con el fin de contrastar ideas y para encontrar líneas de actuación más convergentes en el estudio y valoración de lo que identificamos como cultura tradicional.

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